COFRADÍA DEL
SILENCIO
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Proyecto de realización del nuevo trono del Cristo del Silencio
Comienzo en firme del ambicioso proyecto de realización del nuevo trono del Cristo del Silencio.
En el marco de la Peregrinación al Santuario de María Santísima de Araceli del 19 de octubre de 1.998, se aprobó en Cabildo General de Hermanos uno de los proyectos mas ambiciosos de nuestra Cofradía en lo que a aspectos patrimoniales se refiere. No era otro que la realización de un nuevo trono para el Cristo del Silencio del que ya se poseían los cuatro magníficos ciriales tallados donados dos años antes por el hermano D. José Ropero Jiménez años antes. El costo del tal empresa sería sufragado mediante rifas, venta de lotería, cuotas extraordinarias, posibles subvenciones y donativos, así como la organización de una cena-baile para la que, al objeto de incrementar los beneficios, se preveían donativos de distintas casas comerciales que se sortearían entre los asistentes. Con este mismo objeto, durante la cuaresma, se abriría la sede, hecho este que se mantiene en la actualidad, y se trataría de fomentar la venta de algunos artículos adquiridos con finalidad recaudatoria.
Apenas comenzado el año 1.999, el 24 de enero, la Cofradía celebró un Cabildo General Extraordinario de Hermanos, con el solo objeto en su orden del día, de aprobar, si los cofrades lo creían conveniente, una prorroga en el mandato del Hermano Mayor D. Antonio Muñoz Navarro. En este sentido, el señor Muñoz expuso a la asamblea los motivos por los que se solicitaba, con carácter extraordinario, la referida ampliación en el ejercicio de su cargo, que no era otro que poder llevar a cabo la conclusión del trono procesional para el Cristo sin dejar a la nueva Junta la deuda contraída por esta causa.
Debatida la cuestión y aceptada la propuesta, la asamblea determinó: solicitar al obispado la concesión de prorroga al actual Hermano Mayor por un año o el tiempo que este determine, que las deudas contraídas por la actual Junta de Gobierno pasen todas a la entrante si el proyecto no se viese culminado antes de las elecciones informando a la nueva Junta de este acuerdo, que las elecciones se convocaran con la suficiente antelación dadas las circunstancias, y que en el pliego de condiciones se manifestase la cuantía a la que ascendiese la posible deuda por sufragar.



En el año 2.000, comenzó la última fase de realización del nuevo trono para el Cristo del Silencio con el dorado de la canastilla. Iniciadas las gestiones oportunas para hallar un artífice de garantía dentro de un presupuesto asumible para la hermandad, una comisión visitó al prieguense D. Cristóbal Cubero del que se conocían varias impecables realizaciones.
Con fecha de 30 de agosto de 2.000, la Cofradía a través de su Junta de Gobierno tuvo conocimiento de la entrevista mantenida con el ebanista y dorador prieguense, en relación con el dorado del trono del Santísimo Cristo del Silencio. Dicha entrevista y cambio de pareceres con el artista, hizo que la Junta de Gobierno abandonase la idea de combinar la pintura con el dorado del trono, decantándose definitivamente por el dorado completo con oro fino, volviendo a dorar partes de la canastilla ya doradas anteriormente, como los ciriales, a fin de igualar el mismo tono de todo el conjunto.
En cuanto a las cartelas del anterior trono y que se decidió que volviesen a ser utilizadas para el nuevo, existió varias alternativas que estuvieron latentes durante varios meses debido a diferentes opiniones de las partes implicadas. Por un lado, se pensaba en platearlas mientras que otra alternativa planteaba su policromado. Finalmente, y tras varios debates al respecto, culminó la opción del policromado.
El presupuesto inicial de 3.500.000 pesetas, que respondía a la calidad del trabajo encargado, obligó a suscribir un préstamo a una entidad bancaria que fue avalado a título personal por varios oficiales de la Junta de Gobierno.
Para la obtención de fondos para hacer frente a los gastos de este proyecto y responder al préstamo, la Junta de Gobierno ideó una serie de medidas como la venta de almanaques, emisión de participaciones, organización de una cena-baile de Nochebuena, e incluso una Cata de Vino. De esta última idea, se llegaron a celebrar dos ediciones que tuvieron como marco el patio de armas del Castillo del Moral en el mes de Mayo.


