COFRADÍA DEL
SILENCIO
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el «toque del tambor enlutado»
El origen se sitúa a finales de los años 60. En 1969 y 1970, la Hermandad de los Judíos Arrepentidos de Baena acompañó al Cristo de la Salud y Misericordia de Lucena con sus característicos tambores enlutados. Aquel sonido ronco, grave y desgarrador causó una profunda impresión entre los lucentinos.
Ante el impacto que produjo esta tradición, un grupo de lucentinos, con la participación de algunos tamborileros procedentes de Baena, decidió conservar aquel sonido en Lucena. Así nació en 1971 la Hermandad de Tambores Enlutados, cuyo número inicial de componentes se fijó en 33 hermanos, en referencia a la edad de Cristo.
Durante varios años coexistieron dos entidades: la Cofradía del Cristo del Silencio, de origen estudiantil, y la Hermandad de Tambores Enlutados. Finalmente, el 8 de marzo de 1980, ambas quedaron unidas, dando lugar a la actual Cofradía y Hermandad de Tambores Enlutados del Santísimo Cristo de la Salud y Misericordia.
Desde entonces, el tambor enlutado acompaña al Cristo durante el Vía Crucis del Viernes de Dolores y, especialmente, durante la madrugada del Jueves Santo. No se trata simplemente de acompañamiento musical: su sonido representa el lamento, el duelo y la oración ante la muerte de Cristo. La propia Cofradía lo define como uno de sus elementos fundamentales junto al silencio, el recogimiento y la austeridad.
Una tradición muy significativa es que los tambores se recubren de negro y que las baquetas forman parte de la indumentaria del hermano enlutado. Incluso existe dentro de la Cofradía la tradición simbólica de considerar que un tambor ha alcanzado una especial plenitud cuando, después de muchos años de tocar, consigue romper el pellejo por el uso.


